“El colapso de un régimen autoritario puede o no puede crear las condiciones para el triunfo de la democracia política”.

Juan Linz, “Transiciones a la democracia” (1990)[1]

Corea del Sur experimentó diversos intentos democráticos durante la segunda mitad del pasado siglo, lo que Cumings califica de “democratizaciones abortivas”. Efectivamente, en el caso surcoreano las crisis de los sucesivos regímenes autoritarios —a excepción de un brevísimo régimen democrático, la II República— no derivaron en el establecimiento de la democracia. Por el contrario, esas quiebras de poder acompañadas de levantamientos populares y, en ocasiones, también de golpes militares derivaron en la sustitución de un régimen autoritario por otro similar. Esta situación se mantiene hasta la Quinta República (1980-1987), cuando las demandas democráticas de la sociedad civil —como el movimiento obrero de las mujeres surcoreanas— comienzan a dar sus frutos. Por fin, se produce el primer cambio pacífico en el poder y se establece la Sexta República (vigente en la actualidad).


Las Repúblicas de Corea del Sur

I República (1948–1960). Sistema autoritario bajo el mandato de Syngman Rhee.

II República (1960–1961). Primer régimen que puede considerarse democrático, acompañado de un breve experimento parlamentario, bajo el mandato de Yun Bo-seon. Desde 1961 Corea se ve gobernada por líderes militares, hasta la promulgación como presidente de Kim Young-sam en la VI República.

III República (1963–1972). Sistema autoritario bajo el mandato de Park Chung-hee.

IV República (1972–1981). Sistema Yushin, de tipo dictatorial, bajo el mandato de Park Chung-hee y, a partir de 1979, de Choi Kyu-hah y Chun Doo-hwan.

V República (1981–1988). Sistema autoritario bajo el mandato de Chun Doo-hwan.

VI República (1988–actualidad). Sistema democrático bajo el mandato de:

  • Roh Tae-woo (1988–93)
  • Kim Young-sam (1993–98)
  • Kim Dae-jung (1998–2003)
  • Roh Moo-hyun (2003–2008)
  • Lee Myung-bak (2008–2013)
  • Park Geun-hye (2013–2017)
  • Moon Jae-in (2017–2022)

En negrita los presidentes a los que hacemos referencia a lo largo del artículo. Fuente: Elaboración propia.


1987 es el año en el que las movilizaciones para la transición a la democracia finalmente arrojan resultados fructíferos en Corea. Son precisamente las manifestaciones populares acontecidas en el mes de junio de 1987 las que forjan la construcción de la democracia surcoreana. La “Gran marcha por la democracia”, celebrada el 26 de junio, fue la culminación de esa serie de protestas. Congregó decenas de miles de surcoreanos en la capital, y en el resto de las principales ciudades del país, con el firme propósito de poner fin al régimen dictatorial de Chun Doo-hwan y dar comienzo a un período democrático.

Manifestaciones prodemocracia celebradas en junio de 1987. El asesinato de los jóvenes Lee Han-yeol Park Jong-chul son dos de los acontecimientos que marcaron esta oleada de protestas por la democracia. Fuente: YouTube – YTN News, https://www.youtube.com/watch?v=JK9qLn03cfc


Chun Doo-hwan llegó al poder en un período especialmente convulso de la historia de Corea del Sur. Park Chung-hee, quien presidió un gobierno primero autoritario y después dictatorial durante dieciocho largos años, había sido asesinado a finales de 1979 por el jefe de los servicios secretos, Kim Jae-gyu. Este último puso fin a la vida de Park ante un clima de violentas manifestaciones, derivadas de una vehemente oposición a la Constitución Yushin y, particularmente, de la expulsión del opositor Kim Young-sam del parlamento tras sus declaraciones al New York Times instando la democratización del país. Además, la caída del régimen de Park coincidió con la crisis del petróleo de 1979, la más grave crisis económica a la que se enfrentaba el país desde la guerra civil.

Kim Jae-gyu (segundo a la izquierda de la primera fila) y los otros acusados por el asesinato de Park Chung-hee. Finalmente, Kim Jae-gyu fue ejecutado. Fuente: Naver News, http://news.naver.com/main/read.nhn?mode=LSD&mid=sec&sid1=102&oid=002&aid=0002013016

Tras el asesinato de Park, se estableció un gobierno interino y fue el primer ministro, Choi Kyu-hah, quien asumió el cargo de presidente en funciones. Durante los meses que Choi estuvo en el poder la oposición exigió la celebración inmediata de elecciones generales y la promulgación de una nueva constitución. Después de tantos años de dictadura, los coreanos creían poder tener, por fin, la democracia en sus manos. Pero, nada más lejos de la realidad, Chun Doo-hwan aprovechó esta ocasión para liderar el golpe de estado militar de 12 de diciembre de 1979 y el posterior de 17 de mayo de 1980, que hicieron posible su investidura como nuevo presidente el 27 de agosto de 1980 y en los que participó activamente el entonces general Roh Tae-woo (sucesor de Chun).

En 1995 tanto Chun (derecha) como Roh (izquierda) fueron acusados de recaudar cientos de millones de dólares por parte de empresarios mientras ocupaban la presidencia. También fueron acusados de sendos golpes de estado y de la sangrienta “Masacre de Gwangju”. En 1996 fueron encarcelados por los delitos de corrupción, traición y amotinamiento. Sin embargo, apenas un año después fueron puestos en libertad tras el acuerdo al que llegaron el entonces presidente surcoreano, Kim Young-sam, y su sucesor electo, Kim Dae-jung, como gesto de “reconciliación nacional”. Fuente: Naver News, http://news.naver.com/main/read.nhn?mode=LSD&mid=sec&sid1=100&oid=144&aid=0000545843

La insurrección militar de 17 de mayo derivó en una serie de violentas manifestaciones en el suroeste del país, en la región de Jeolla. Esta serie de manifestaciones, acaecidas entre el 18 y el 27 de mayo de 1980, toman el nombre de “Movimiento Democrático de Gwangju” o “Masacre de Gwangju”. El hecho de que las protestas a favor de un régimen democrático se desencadenaran en la provincia de Jeolla del Sur no es casual. Las actuales Jeollas (del Norte y del Sur), que desarrollaron una industralización menor que el resto de Corea del Sur en la década de los 60 y en adelante, son a día de hoy un área fuertemente rural y menos industrializado. De hecho, uno de los rasgos distintivos del sistema político coreano es un marcado regionalismo. Asimismo, tampoco es casual que Kim Dae-jung fuera originario de la ciudad de Mokpo, ubicada en Jeolla del Sur.

El número de víctimas de la “Masacre de Gwangju” nunca fue determinado, aunque se estima alrededor de 2000. Fuente: China Times, http://www.chinatimes.com/newspapers/20150518000416-260109

Una vez que Chun alcanzó el poder, en un claro intento de silenciar a los movimientos de la oposición y consolidar el control, se dio arresto a Kim Dae-jung y Kim Young-sam. Bajo la acusación de promover la rebelión de Gwangju, Kim Dae-jung fue condenado a muerte, aunque dicha pena le fue conmutada más tarde con el exilio en Estados Unidos. Así las cosas (los partidos de la oposición estaban proscritos), el partido liderado por Chun, el Partido de la Justicia Democrática, se hizo con la mayoría absoluta.

En 1985, con la celebración de elecciones parlamentarias en el mes de febrero, se atisba un leve avance hacia el establecimiento de una democracia. Ahora bien, el veto a los dos principales opositores, Kim Dae-jung y Kim Young-sam, seguía vigente. A estas elecciones se presenta una nueva formación, el Nuevo Partido Democrático, liderada por políticos opositores al régimen. La sede de este partido albergó la protesta de las trabajadoras de YH Trading Company, protesta que contribuyó al fin del régimen dictatorial de Park Chung-hee.

El partido de Chun obtuvo la mayoría absoluta en estas elecciones. Ahora bien, el Nuevo Partido Democrático fue el partido más votado en las ciudades más pobladas como Seúl, Busan e Incheon. A ello hay que sumarle las deserciones de los partidos minoritarios hacia este partido, lo que le permitió alcanzar la cantidad mínima necesaria de diputados para iniciar medidas políticas en la Asamblea Nacional.

Nos encontramos con un panorama político algo menos restrictivo, favorecido por una sociedad cada vez menos dispuesta a tolerar la falta de libertades políticas impuesta por el autoritarismo de Chun. La cómoda prosperidad económica que había alcanzado la población surcoreana, resultado del espectacular crecimiento que había vivido el país en las dos décadas anteriores bajo el mandato de Park Chung-hee, le confirió la capacidad de oponerse al régimen autoritario. La clase media que se había formado en estas décadas de esplendor económico ya no se conformaba con disfrutar de las libertades del mercado. Pero no fue sólo el reclamo de una mayor justicia lo que atrajo a amplios sectores de la clase media a participar en las manifestaciones, la represión a la que se vieron sometidos los estudiantes universitarios, “siempre respetados como una élite intelectual en la confuciana Corea[2] fue otro factor decisivo.

El gobierno de Chun fue finalmente derribado en el verano de 1987. La causa inmediata que desató las protestas de masas del mes de junio, y que posibilitaron la transición democrática de Corea, la encontramos en la nominación Roh Tae-woo como candidato para las elecciones presidenciales que se avecinaban. El presidente conoció a Roh en la Academia Militar y encontró en él un aliado para hacerse con el control del país (recordemos su participación activa en el golpe de estado de 12 de diciembre de 1979 y el posterior de 17 de mayo de 1980). La decisión de nombrar a Roh como su sucesor fue interpretada por la opinión pública como un claro intento de prolongar el régimen autoritario de la Quinta República.

En la fotografía, tomada el 25 de octubre de 1987, los candidatos de la oposición a la presidencia Kim Dae-Jung (izquierda) y Kim Young-Sam (derecha) conversando durante un mitin celebrado en la Universidad de Corea. Fuente: Digital Journal, http://www.digitaljournal.com/news/world/former-s-korean-president-kim-young-sam-dies-at-87/article/450070

Ante la situación convulsa que estaba atravesando Corea del Sur la ley marcial se presentaba como la única opción que le quedaba a Chun para sobrevivir, pero éste no hizo uso de esta ley y su sucesor, Roh, decidió abandonar el Partido de la Justicia Democrática y aceptar el principio de elecciones presidenciales directas. Encontramos una amalgama de razones por las que Chun decidiera tolerar esta situación de protestas que puso fin a su régimen dictatorial: las reticencias del ejército, la división entre los líderes políticos (especialmente de Roh), el apoyo de Estados Unidos a un sistema democrático y el temor de recibir sanciones internacionales que pusieran en peligro los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988.

Roh, quien se presentó a las elecciones como civil tras renunciar a sus cargos y grados militares, resultó el candidato vencedor convirtiéndose en el primer presidente elegido de forma democrática y del primer gobierno de la Sexta República (1987-actualidad). Su victoria electoral se vio favorecida por la división de la oposición (los opositores Kim Young-sam y Kim Dae-jung se presentaron por separado) y supuso el comienzo de la transición democrática surcoreana.

El caso de Corea del Sur representa un ejemplo más de cómo “la democracia no es un obsequio o un régimen político con el que uno nace, sino que debe ser peleado en cada centímetro del camino en cada sociedad”.[3]


Foto portada: Las manifestaciones populares acontecidas en el mes de junio de 1987 forjaron la construcción de la democracia surcoreana. A la derecha, el estudiante Lee Han-yeol, uno de los símbolos del movimiento prodemocracia fallecido durante las revueltas tras resultar herido en la cabeza por un proyectil de gas lacrimógeno. Fuente: MTN, http://news.mtn.co.kr/newscenter/news_viewer.mtn?gidx=2017060916020966535

Fuentes:

CUMINGS, B., “Capítulo Séptimo. Las virtudes II: el movimiento democrático, 1960-1996” en Cumings, B, El lugar de Corea en el sol: Una historia moderna, Córdoba, Comunic-arte Editorial, 2004, pp. 385-449.

DE LAURENTIS, E., “Historia reciente de Corea. De la división del país a la transición democrática. Breve repaso histórico” en Ojeda, A., de Laurentis, E. e Hidalgo, A. (Ed.), Corea frente a los desafíos del siglo XXI, Madrid, Centro Español de Investigaciones Coreanas (CEIC), 2000, pp. 17-30.

LINZ, J., “Transiciones a la democracia”, Revista Española de Investigaciones Sociológicas (REIS), 51/90 (1990), pp. 7-33.

PAZ, G., “La transición democrática en la República de Corea” en Ojeda, A.E. de Laurentis y A. Hidalgo (Ed.), en Ojeda, A., de Laurentis, E. e Hidalgo, A. (Ed.), Corea frente a los desafíos del siglo XXI, Madrid, Centro Español de Investigaciones Coreanas (CEIC), 2000, pp. 31-50.

VILARO, R., “La democratización de Corea del Sur es inevitable’, afirma Kim Dae Jung”, El País (1986). Disponible en: http://elpais.com/diario/1986/06/29/internacional/520380013_850215.html

VILARO, R., “La oposición de Corea del Sur convoca para hoy una marcha nacional por la democracia”, El País (1987). Disponible en: http://elpais.com/diario/1987/06/26/internacional/551656818_850215.html

Notas:

[1] LINZ, J., “Transiciones a la democracia”, Revista Española de Investigaciones Sociológicas (REIS), 51/90 (1990), p. 10.

[2] PAZ, G., “La transición democrática en la República de Corea” en Ojeda, A.E. de Laurentis y A. Hidalgo (Ed.), en Ojeda, A., de Laurentis, E. e Hidalgo, A. (Ed.), Corea frente a los desafíos del siglo XXI, Madrid, Centro Español de Investigaciones Coreanas (CEIC), 2000, p. 34.

[3] CUMINGS, B., “Capítulo Séptimo. Las virtudes II: el movimiento democrático, 1960-1996” en Cumings, B, El lugar de Corea en el sol: Una historia moderna, Córdoba, Comunic-arte Editorial, 2004, pp. 387.

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